Entender el proceso de muerte como un estado de transformación hacia la verdadera libertad, es reconocer igualmente que nos dirigimos al resultado de un crecimiento espiritual ascensional.
En ocasiones nos duele dejar a los que se van de nuestras vidas, sobre todo a los padres, pero cuando comprendemos cuál es el proceso de su vida por el cuál su alma decide liberarse, el dolor deja de estar y cambia la visión hacia uno más amoroso sin miedo.